19 de febrero de 2012



Notese la intensidad...

La indiferencia mató mi fe.

Cuando muere la esperanza, el cariño y la paciencia, te queda la fe, de la que te agarras para no desplomarte y seguir de pie, muerta por dentro pero con fe, con esa pizca de anhelo de que aquello que esperas llegará, de que algún día él te sorprenderá y se hará realidad lo que planeaste, pero claro después de tanto tiempo y de tanto dar el cuerpo, el alma y la mente se agotan, se marchita la sonrisa y las ganas de amar, se inunda el corazón con aguas turbias que le impiden sembrar de nuevo el cariño. Mis ojos aguardan a que partas para poder hablar, para sacar todo lo que me guardo; son ellos los únicos que expresan todo lo que me callo, todo lo que siento y no puedo gritar.

Con cada día que pasa siento que muero más, la mala elección que hice me golpea día a día me pregunto como se arranca tanto dolor, como regreso a la vida, a tener fe, a creer...

Tus palabras me golpearon el alma, se tatuaron en mi mente, y me hicieron preguntarme si valía la pena mantenerme a la sombra e invisible para proteger a alguien que me dio donde más me duele, me cuestione si era justo darte mi cariño y depositar en ti mi fe, supongo que ya sabes la respuesta, no valió la pena darte lo mejor de mi, entregarte mi cuerpo para crear vida, no valió la pena ser paciente, amorosa y comprensiva, no valió la pena vivir al límite y mintiendo a mi familia.

Ni siquiera tengo ganas de verte, ni siquiera tengo ganas de hablar contigo y volver a abrazarte,asesinaste el cariño que tenía por ti, la comprensión, paciencia y consideración las incinere con cada frase de desdén que me lanzaste, se me cayo la mascara y el encanto se acabo cuando te vi sin tanto adorno, sin los cariños que me procurabas.

¿Dónde quedó el hombre que me cuidaba y procuraba, qué se preocupaba por mi salud y mis sentimientos? ¿A dónde se perdió lo que teníamos? hoy todas esas preguntas que me rondan la cabeza no esperan respuesta hoy solo se que esto no da para más, que hoy veo más errores que virtudes, que ambos nos equivocamos y se hizo tarde para ser felices, que ha muerto mi fe y quiero salir de esto, no quiero sentir culpa por mas tiempo, no quiero más lastima ni más compasión, quiero estar tranquila y ser feliz con mi hija, sin seguir siendo una sombra ni una carga.

Deseo que seas feliz, que no te hagan mas daño y jamás te digan las palabras con las que taladraste mis odios y mi corazón. Y pese a todo mi dolor me falta voluntad para irme, para negarte un beso, un abrazo, porque se que en el fondo quiero que me demuestres que estoy equivocada, que esto es solo un mal sueño aunque se que no será así te quiero dar una ultima oportunidad para corregir el mínimo daño, no se si pueda esperar a que ese momento llegue, quizás me vaya antes de ver realidad mi anhelo.

La magia termino, tu interés y tu querer para conmigo se esfumo, ahora solo soy alguien a quien le tienes que dar dinero y te tienes que hacer responsable de mi hija y nada más.

Tengo en mi alma una herida sin fin, cuanta razón tenia mi mamá cuando me dijo que solo que me querías "por ahora", que ilusa fui cuando crei que eras lo que siempre espere.

Son las dos de la mañana cuando escribo esta carta, pese a todo te quiero y quiero creer en ti.